Junta de Semana Santa de Ávila
Ávila ha sido comparada muchas veces con la ciudad de Jerusalén. Las semejanzas están en la elevación de Ávila sobre el montecillo que la hace emerger sobre el valle Amblés; en la muralla que la cerca con la vigía permanente de sus noventa torres; en la preeminencia de sus iglesias y sus monasterios, que la pregonan ciudad sacra; en sus calles ascendentes y quebradas; en el halo religioso de su historia y de sus gentes. No es fácil olvidar a Jerusalén, cuando desde el poniente, con luz de atardecer, contemplamos la ciudad castellana.

(+ información)

Por eso , es Ávila buen marco para celebrar los misterios religiosos en el dramatismo de la Semana Santa, con su exigencia de austeridad y silencio.

El ámbito de los templos románicos y góticos abulenses, las fachadas pétreas de las casas señoriales y las celosías de sus conventos hacen de Ávila lugar preferente para adentrarse en la contemplación renovadora de hechos lejanos y de actualidad perenne.