Nazareno del Perdón

La imagen del Nazareno del Perdón es una talla del escultor talaverano D. Víctor González Gil y fue adquirida por la Archicofradía de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli en el año 1992. El escultor no vio finalizada su obra, ya que falleció en el mismo año, y faltaba la policromía de la imagen. Ésta fue posteriormente realizada en los talleres de restauración del Obispado de Ávila, por el sacerdote abulense D. Manuel Aranda Corihuela.

La cruz para la imagen fue realizada por el ebanista abulense D. José Domínguez Muñoz, aunque posteriormente no la pudo llevar en procesión debido al excesivo peso de la misma. Para la salida en procesión realizó otra cruz de menor peso y tamaño D. Manuel Aranda Corihuela. La cruz original del Nazareno del Perdón es portada en el desfile procesional de martes Santo por cuatro hermanos de Jesús de Medinaceli, justamente delante del paso del Nazareno del Perdón.

La talla, de dos metros de altura, representa la escena de la Pasión de Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario, mostrándonos un rostro de auténtico sufrimiento. Fue bendecida el día 20 de noviembre de 1992 por el Padre Espiritual de la Archicofradía y Guardián del Convento de San Antonio, Fray Victorino Terradillos, en la iglesia de San Antonio de Ávila.

La imagen sale por primera vez en la Semana Santa de Ávila en 1993, con la Archicofradía de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, con la que sigue desfilando en la actualidad. Actualmente se encuentra en el museo de los Padres Franciscano de San Antonio

Virgen de las Lágrimas

La talla de la Virgen de las Lágrimas, es una escultura de 1,68 metros de altura, cubierta con un hermoso manto negro de 3,25 metros, coronada, y que en el año 1953 pasa a formar parte de la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli.

Desde su incorporación a esta procesión y hasta 1967 en que deja de participar en las procesiones de Semana Santa, iba acompañada de señoras y señoritas de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, ataviadas con traje y velo negro o con negra mantilla española.

Con la refundación de la Archicofradía de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli en el año 1988, dos años más tarde, vuelve a incorporarse con esta Archicofradía con la que tantos años salió anteriormente, pero ahora ya, escoltada por los hermanos de la Archicofradía.

En su desfilar por las calles abulenses, un amplio velero ilumina su rostro, en el que se refleja el dolor por la Pasión de su Hijo; de sus ojos se deslizan finas lágrimas, que corren a través de sus mejillas. Durante el resto del año, se encuentra en el Museo de los Padres Franciscanos del convento de San Antonio.

Virgen del Mayor Dolor

El paso de Nuestra Señora del Mayor Dolor es un grupo escultórico que representa a la Virgen con la imagen de Jesús en el suelo, muerto, recién bajado de la cruz y apoyado sobre su Madre que lo sujeta la cabeza. El rostro de Cristo y de la Virgen reflejan un gran patetismo y realismo humano. Son imágenes de una gran perfección. A mediados del siglo pasado esta imagen era conocida como “El Sexto Dolor” y así aparecía, tanto en los programas anunciadores, como en los medios de comunicación.

La imagen llegó a Ávila en el año 1947, adquirida por la Juventud Católico Antoniana, procedente de los Talleres de Arte Cristiano de Olot. El escultor creador del molde de esta imagen tan extendida por el territorio español fue D. Miguel Blay y Fábregas, que lo realizó en el año 1904. La imagen fue bendecida en la iglesia de San Antonio, por el entonces Obispo de la Diócesis D. Santos Moro Briz, el domingo de Ramos, 31 de marzo de 1947.

La imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor se incorpora a la Semana Santa de Ávila en la procesión del Santo Entierro, el viernes Santo día 5 de Abril de 1947. Desde esta fecha hasta el año 1953 participó siempre en esta procesión, acompañada de la Juventud Católico Antoniana y de la Venerable Orden Tercera de San Francisco.

En el año 1954, al igual que el resto de pasos del convento de San Antonio, desfilara en la procesión de martes Santo, escoltada por la Juventud Católico Antoniana, hasta la desaparición de ésta en el año 1966. Después de más de veinticinco años de ausencia en las procesiones de Semana Santa, se vuelve a incorporar a las mismas en el año 1990 con la Archicofradía de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, en la procesión de martes Santo, día en el que sigue saliendo en la actualidad. Durante el resto del año se encuentra en el Museo de los Padres  Franciscanos de San Antonio.

El Calvario

El paso del Calvario está formado por cinco figuras: Cristo crucificado, María Santísima, San Juan, la Magdalena y un soldado romano.  Es un paso que se caracteriza por haber salido en procesión desde su llegada al convento de San Antonio, con diferentes cofradías: Juventud Católico Antoniana, Cofradía de Ferroviarios de San Antonio y Archicofradía de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli.  Y no en menos procesiones: lunes, martes jueves y viernes Santo, en procesiones organizadas por diferentes cofradías de la ciudad. Durante años figuraba en los programas de Semana Santa con la advocación de “La Quinta Angustia”.

La imagen de Cristo con advocación de “Cristo de la Salud”, y fue la primera en ser adquirida. Desde su llegada al convento en 1944 fue colocada al culto en la capilla que se encontraba antes de entrar en la iglesia de San Antonio. Esta capilla, conocida como “la capilla del Cristo”, fue derribada en el año 1966.

Las imágenes de María Santísima y de San Juan, fueron adquiridas por la Juventud Católico Antoniana en 1946. La Magdalena y el soldado romano llegarían al convento de San Antonio en el año 1953. Todas las imágenes son de los Talleres de Arte Cristiano de Olot y fueron adquiridas en la Casa Alsina de Madrid.

La primera salida de este paso del Calvario se produce en la tarde del 15 de marzo de 1946, domingo de Ramos, en un Vía Crucis por los jardines de San Antonio. El paso estaba formado por el Santísimo Cristo de la Salud, María Santísima y San Juan, con motivo de la bendición de estas dos últimas imágenes. En la Semana Santa de 1947 se incorpora a la procesión de “los Pasos”, organizada por el Ilustre Patronato de la Santa Vera Cruz, y fue llevado a hombros por miembros de la Juventud Católica Antoniana, partiendo de San Antonio y haciendo el recorrido hasta la ermita del Humilladero en solitario.  En esta procesión participa hasta el año 1953.

En el año 1954, se incorpora a la procesión de martes Santo, organizada por las Cofradías pertenecientes al convento de San Antonio, hiendo escoltada por la cofradía de Ferroviarios de San Antonio, que a partir de este momento se hizo cargo del citado paso. En esta procesión desfila hasta el año 1967. Un año más tarde, junto a su Cofradía se une a la procesión de lunes Santo, organizada por la cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza y la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús. En 1969, al desaparecer las cofradías anteriormente citadas, se incorpora a la procesión general de viernes Santo, acompañada de los miembros de su Cofradía. Deja de participar en esta procesión en el año 1973, al desaparecer la Cofradía de Ferroviarios de San Antonio. 

No vuelve a participar en la Semana Santa abulense hasta el martes Santo del año 1990, en esta ocasión acompañada de los hermanos de la Archicofradía de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, con la que lo sigue haciendo hasta la fecha. Se encuentran al culto, en la iglesia de San Antonio, las imágenes del Santísimo Cristo de la Salud, María Santísima y San Juan, en la capilla conocida como “de los confesionarios”. Las imágenes del soldado romano y de la Magdalena, se encuentran el Museo de los Padres Franciscanos del convento de San Antonio.  

Cristo Yacente

La figura de Cristo Yacente y el Santo Sepulcro, representa el momento de reposo definitivo de Cristo, después del violento martirio, a la espera de la Resurrección. Coloca a Jesús sobre un lecho con un almohadón debajo de su cabeza, decorado con bordados típicamente castellanos. Conserva el “rigor mortis”, de la cruz, por eso lo dispone con las rodillas dobladas, el cerramiento de las manos y la inclinación de la cabeza; se recrea en los detalles cruentos, sangre y llagas para remarcar lo cruento. Todo ello con la finalidad de iniciar al devoto a que contemple la sagrada efigie y que se conmueva ante los padecimientos de Cristo, realizados para salvarle de los pecados.

El Cristo Yacente es una imagen de 1,70 metros, obra realizada en 1942 por el escultor Ricardo Granda, en madera pulida y encerada, que fue adquirida por los Padres Franciscanos del Convento de San Antonio.

La imagen permaneció durante muchos años alejada del culto, hasta que en el año 1995 fue expuesta al mismo en la capilla de los confesionarios, junto a las imágenes del paso del Calvario, en la iglesia de San Antonio de Padua.

Participa por primera vez en la Semana Santa de Ávila del año 1995, sustituyendo a la imagen del Santísimo Cristo de Niharra que había desfilado en los tres años anteriores con la Archicofradía de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli. Actualmente sigue saliendo la imagen del convento de San Antonio en la procesión del martes Santo, acompañada por hermanos de la Archicofradía

Las Lágrimas de San Pedro

Las Lágrimas de San Pedro es una de las mejores imágenes que desfilan en la Semana Santa abulense. Es una talla de tamaño natural del siglo XVI, obra del escultor Juan Vela y realizada para el lugar donde aún se encuentra al culto: La capilla de la Virgen de la Soterraña en la Basílica de San Vicente, según se conserva en los libros de fábrica de la citada iglesia.

Representa a San Pedro, de pie, compungido por el grave pecado que ha cometido negando a Jesús, tal como Él mismo se lo había predicho la noche anterior. La escena que representa no es frecuente encontrarla en la iconografía del Apóstol, a quien suele representar en esta posición, ni en la iconografía e incluso en la pintura, sino con los atributos de Sumo Pontífice: sentado en la cátedra y con la tiara sobre su cabeza. También la imagen de San Pedro se representa iconográficamente con frecuencia en las escenas del Huerto de los Olivos. Esta imagen que nos atañe, es bella, de rasgos enérgicos, expresiva, con las llaves colgando del antebrazo y de un gran patetismo en el rostro del Apóstol.

Aparece por primera vez en la procesión de martes Santo del año 1990, acompañada por la Archicofradía de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli.